Salmos 121
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Текст песни
Levanto la mirada hacia esos montes, buscando el eco de una voz que no se apaga, el camino es largo y me nublan los horizontes, pero hay una mano firme que me acompaña. No es el azar quien sostiene mis pasos, ni el frío del mundo que quiere vencer, tu sombra me cuida, rompiendo los lazos, de todo el miedo que me hace caer. ¿De dónde vendrá mi socorro real? Viene del cielo, del que hizo los mares, él no da sueño, ni duerme ante el mal, él guarda tu entrada de todos tus males. Eres mi sombra a la derecha del día, mi torre alta, mi paz y mi guía. El sol no te hiere cuando el cielo arde, ni la luna te toca en la noche cerrada, tú cuidas mi alma, que no se acobarde, cuando la vida se torna pesada. Llevo tu nombre marcado en el pecho, como el tatuaje de un pacto sagrado, bajo tu techo me siento derecho, en este desierto que ya he caminado. ¿De dónde vendrá mi socorro real? Viene del cielo, del que hizo los mares, él no da sueño, ni duerme ante el mal, él guarda tu entrada de todos tus males. Eres mi sombra a la derecha del día, mi torre alta, mi paz y mi guía. Desde hoy, desde ahora, hasta la eternidad, tu cuidado es constante, una luz que no falta, caminas conmigo en esta verdad, mientras mi alma, en tu amor, se exalta. ¿De dónde vendrá mi socorro real? Viene del cielo, del que hizo los mares, él no da sueño, ni duerme ante el mal, él guarda tu entrada de todos tus males. Eres mi sombra a la derecha del día, mi torre alta, mi paz y mi guía. Él guarda tu salida, él guarda tu entrada, desde ahora y para siempre... en el silencio, tú me cuidas. Mi refugio. Mi paz.